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El Circo de Pepeto Tim

Había una vez un pueblo llamado Talisvances en el que nunca pasaba nada, todos los vecinos hacían siempre las mismas cosas dependiendo de la época del año, cosechaban, cosían, cocinaban en grupos, elaboraban recetas para la primavera, recogían el maíz para elaborar la harina del pan y las empanadas y otras muchas tareas que podríamos enumerar durante días, un pueblo en el que nunca pasaba nada fuera de lugar, salvo un día que…

Un martes 13 de febrero, un circo decidió adentrarse entre las murallas de Talisvances, subir sus colinas, atravesar sus prados y establecerse de manera singular en uno de los campos del tío Pedro, que así llamaban al monaguillo del pueblo, que más que un monaguillo era un ancianito de ochenta años al que de cuando en Mucho se le iba la cabeza.

Bueno volvamos a la historia que os quiero contar, pero no sin antes relataros que pasaba hasta entonces en Tallisvances en el mes de febrero. Antes de la llegada del circo ese día justamente todos los hombres del pueblo cocinaban de manera especial para las mujeres y niñas, todos sin excepción preparaban ricas ensaladas con salsas elaboradas con los principales productos del huerto de la Tia Antia, una de las mayores cosechadoras de este pueblo y que compartía finca con sus más de 18 hijos, 45 nietos y 25 biznietos, la familia más grande que parecía crecer por días.

Tras la comida el día parecía tranquilizarse, el alboroto se convertía en sosiego salvo por los ronquidos de los agotados hombres que acampaban en manada en los prados cercanos a la iglesia, mientras los niños y niñas jugaban con sus madres junto a una merecida merienda llena de dulces elaborados el día anterior.

Aquel día, todo fue diferente, el circo llegaba al pueblo cuando apenas salían los primeros rayos del sol, con un sonido taladrante de trompeta y un montón de ruidos de animales a los que jamás habíamos visto.

Al contrario de lo que pensáis, nadie se asusto por ello, en grupos de 30 nos aunamos en las colinas para ver de lejos como acampaba aquel enorme circo mientras el cura bajaba a saludarles y a saber porque decidieron subir tan alto para adentrarse en las tierras de Tallisvances.

Tras una hora de charlas y risas, llegaban las bonitas palabras del cura explicándonos que era un grupo de personas encantadoras que sólo pretendían hacernos reir, sin olvidar detallar la multitud de animales que corrían libremente alrededor de los carros.

El Circo de Pepeto Tim, así se llamaba, un grupo de personas que sólo pretendían ir por el mundo para hacer reir a niños  y padres y disfrutar de la compañía de anímales que les acompañaban en esta encomiable tarea para hacer felices a las personas de miles de pueblos en todo el mundo.

Los animales del circo paseaban libremente entre las cercanías del circo, sin ataduras ni nada que les impidiese marcharse en cualquier momento, alimentados  por las personas del circo que recogían con agrado a cada animal que quería unirse a su grupo.

Durante aquella jornada de mañana y tarde disfrutamos tanto de la compañía de payasos, trapecistas, cuenta cuentos, corredores de saltos, animales de todas las especies, bailarinas, músicos, cantantes de villancicos, cantantes de canciones populares y un sinfín de personas muy especiales que formaban el gran mundo del Circo de Peteto Tim, una gran familia feliz que hizo que las vidas de todos y cada uno de los habitantes del pueblo tuviesen un antes y un después en aquel día tan maravilloso.

Tras el estupendo día vivido con este circo tan especial, el Circo de Peto Tim, nada volvió a ser igual, aprendimos tanto y soñamos tanto que cada día ideábamos cosas nuevas por hacer, momentos lindos para alegrar a los demás, sacando las mejores galas y engalanando las calles de flores silvestres y tropecientos arcoíris formados con piedras preciosas del rio que bañaba las tierras.

Cada día era una nueva aventura, con excursiones entre los muchachos más jóvenes, recetas para elaborar platos nunca vistos, recolectar productos del bosque que nunca se habían probado antes, a partir de aquel día y esperando a que volviera el Circo de Peteto Tim, cada amanecer fue un nuevo regalo en el que llenar de ilusión el corazón de todo un pueblo.

Nota:Cuento infantil escrito por la redactora de la web globosvigo.com al igual que otros cuentos publicados en esta web.